CONCLUSIÓN

    Finalizamos. Al comienzo señalamos que acercándonos a estos primeros manuscritos de nuestros Evangelios nos aproximábamos también más a Jesús, que es el centro de nuestra fe. La larga lista de papiros y de códices que hemos presentado son la base documental que, debidamente tratada por los especialistas, nos permiten asegurar que las traducciones del Nuevo Testamento que nosotros podemos leer en nuestro idioma se ajustan fielmente al texto original, sin posibilidad de fraudes ni de manipulaciones interesadas. De otro lado, la antigüedad de alguno de estos papiros obligan a retrasar las fechas de redacción de alguno de los evangelios, con lo que Disminuye el tiempo transcurrido entre los hechos y su consignación escrita. Como dijimos, acercarnos a estos viejos manuscritos es también una forma de conocer mejor a Jesús, el Cristo.

 

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