LA TUMA DE SAN PEDRO

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Video sobre la tumba de San Pedro

 

Basílica y Circo Romano

 

SECCIÓN LONGITUDINAL COLINA DEL VATICANO:
1: Colina del Vaticano. 2: Relleno de tierra que ocultó la necrópolis. 3:Necrópolis. 4: Pavimento de la Basílica de Constantino. 5:Grutas vaticanas. 6: Pavimento de la Basílica actual

    El año 1939 el Papa Pío XII ordenó que se efectuara una excavación en los subterráneos del Vaticano con el objeto de verificar si allí se hallaba la auténtica tumba de San Pedro. Las excavaciones duraron hasta el año 1949. Se encontró una necrópolis que se extendía de oeste a este en paralelo al Circo de Nerón. La necrópolis estaba cubierta de tierra, posiblemente por ser la base de la basílica primigenia. Se encontraron cinco monumentos, el más antiguo del siglo II. Se incluía una parte de un edificio adosado a un muro revocado en rojo que servía de fondo para el más antiguo de los monumentos. En este edificio pequeño se encontraron unas inscripciones anteriores a la época de de Constantino, muestra de la devoción de los fieles. Una de las inscripciones señalaba "Petrus Eni" (Pedro está aquí). Asimismo, se encontró un lugar donde debería encontrarse la tumba pero no se halló nada. En ese momento Pío XII suspendió las excavaciones y anunció que se había encontrado la tumba de Pedro.

Inscripción "Petrus Eni"

    Margherita Guarducci, arqueóloga, prosiguió las investigaciones el año 1952. Estudió y descifró el famoso muro de las inscripciones y descubrió el uso de una criptografía de tinte místico: el uso repetitivo de las letras "P", "PE" y "PET" como abreviatura del nombre de Pedro, aunque normalmente era vinculado al nombre de Cristo. Asimismo hay aclamaciones a Cristo, María, Pedro, a Cristo como segunda persona de la trinidad y a la trinidad.

    Los restos físicos de Pedro se habrían sido encontrados años después. La arqueóloga elaboró la siguiente teoría: cuando Constantino quiso hacer la Basílica los huesos fueron desenterrados y envueltos en un manto de púrpura y oro y depositados en el nicho donde debían de haber estado, pero durante las excavaciones los obreros usaron el martinete para derrumbar muros y, por llegar rápidamente a la tumba, provocaron un derrumbe sobre los restos. Todo mezclado tomó la apariencia de desechos. Monseñor Cas, jefe de la Fábrica de San Pedro, guardó todo resto humano que se encontraba y los restos estuvieron así guardados diez años sin saber su procedencia.

    El antropólogo Venerando Correnti estudió los huesos y señaló que había huesos humanos y de ratón, un ratón que debió haber quedado atrapado tiempo después de producido el entierro. Los huesos humanos presentaban las siguientes características:

  • Tenían adherida tierra, mientras que los huesos de ratón estaban limpios. Se analizó la tierra adherida a los huesos humanos y es la misma tierra de la tumba abierta y que fue encontrada vacía, identificada por Pío XII como la de Pedro, las tumbas colindantes tenían otra clase de tierra.

  • Los huesos están coloreados de rojo por haber estado envueltos en un paño de púrpu­ra y oro. Hay hilos de oro y de la tela incluso adheridos a algunos huesos. Debían de ser huesos de una persona muy venerada, pues los envolvieron en un rico paño de púrpura y oro, para guardarlos en ese nicho. Parece que estos huesos fueron retirados de la tumba de tierra y guardados para protegerlos de la humedad del terreno. Este nicho ha permanecido intacto desde Constantino hasta hoy.

  • Los huesos humanos son de la misma persona: varón, de complexión robusta, que murió a una edad avanzada y vivió en el siglo I.

    En 1964 las investigaciones de Guarducci terminaron y un año después se publicó su libro Reliquie Di Pietro Sotto La Confossione della Basílica Vaticana ("Las reliquias de Pedro bajo la confesión de la Basílica Vaticana"). En 1968 Pablo VI anunció que, según los estudios científicos realizados, había suficiente certeza de que se habían encontrado los restos del apóstol.

    Es extraordinaria las explicación que de la tumba de San Pedro nos ofrece en estos dos videos el profesor José Antonio Íñiguez, Arquitecto y doctor en Teología, que es también autor de varios libros sobre arqueología cristiana: